Windows 10

3 consejos para incrementar el rendimiento en Windows 10

Existen muchos consejos en la red sobre cómo acelerar el rendimiento de vuestro PC Windows, pero aquí encontrarás alguno más que no todos los blogs de tecnología te ofrecen. En nuestro caso, vamos a enseñaros consejos para incrementar el rendimiento en Windows 10 y cómo detectar los fallos de rendimiento del sistema.

¿Estáis preparados? ¡Arrancamos

Controlar los servicios y programas de inicio

Lo primero que tenemos que hacer para acelerar el arranque del sistema operativo es deshabilitar servicios o programas que se inicien junto con Windows. De este modo, reduciremos la carga de trabajo del procesador nada más iniciar sesión.

Muchas aplicaciones de las que instalamos en nuestros PC se habilitan para iniciar automáticamente con Windows.

Cuantos más programas se inicien automáticamente, más trabajará el equipo. Nosotros queremos reducir esos programas o servicio. Para ello, vamos a potenciar el arranque. Así que tenemos que hacer lo siguiente:

  1. Abrir el menú inicio.
  2. Teclear “msconfig”.
  3. Nos vamos a la pestaña de “arranque”.
  4. Le damos a “opciones avanzadas”.
  5. Habilitamos el número de procesadores y elegimos el valor máximo. En mi opinión, ese valor expresa el número de hilos que queremos que trabajen en el inicio de sesión. En mi caso, tengo un Ryzen 1600, lo que supone tener 12 hilos.
  6. Dejamos las dos casillas de debajo sin marcar y le damos a aceptar.
  7. Le damos a aplicar y nos vamos a Inicio. Dependiendo de la versión de Windows que tengáis, podréis modificar el arranque de los programas desde el mismo menú o, si utilizáis versiones más recientes, tendréis que iros al Administrador de Tareas.
  8. Una vez abierto, veréis 4 columnas: Nombre, Anunciante, Estado e Impacto de Inicio. Nos importan 3 cosas:
    1. El nombre del programa: será el programa al que vamos a deshabilitar su inicio automático.
    2. Estado: si está habilitado, significa que se inicia automáticamente; si está deshabilitado, significa que no.
    3. Impacto de inicio: significa, a groso modo, la carga de trabajo que supone.
  9. Deshabilitar el inicio automático de las aplicaciones que no sirvan, como suele ser Spotify, Skype, Quicktime, Java Update, etc. Para ello, podéis hacer clic derecho sobre el programa en cuestión y deshabilitarlo.
  10. Cuando terminéis, reiniciáis el ordenador y ¡Listo!

Haced el mismo proceso con la pestaña “servicios”. Deshabilitar aquellos que no sean necesarios.

Desinstalar programas

Aunque no usemos los programas, suelen tener procesos que se ejecutan en segundo plano y que cargan (aunque sea poco) al procesador, memoria RAM o disco duro. Así que lo mejor que podemos hacer es cortar el problema por la raíz.

Se puede hacer de varias maneras, pero soy un clásico en Windows, lo que significa que soy “pro” Panel de Control. Haced lo siguiente:

  1. Abrir inicio y escribid “Panel de control”. Cuando os salga, hacéis clic izquierdo sobre él.
  2. Dirigiros a “Programas y características”. Si os sale la vista de categoría, acceder a “Programas” y a “Programas y características”.
  3. Veréis todas las aplicaciones que tenéis instaladas, así que borrad las que no uséis para nada.
  4. Algunas de ellas os pedirán reiniciar. Mi consejo es que vayáis desinstalando las aplicaciones y no reiniciéis hasta que hayáis desinstalado todas. Sólo es un consejo para ahorrar tiempo.

Mirad procesos que consumen demasiados recursos

Administrador de tareas

Para ello, nos iremos al Administrador de tareas. La forma clásica de acceder a él es presionando a la vez Ctrl + Alt + Supr. En ciertas versiones de Windows, lo podemos abrir directamente presionando Ctrl + Shift + Escape o Esc.

Una vez abierto, iros a la pestaña de procesos. Veréis que hay varias columnas, en las que podemos ver el consumo CPU, Memoria RAM o Disco Duro. A nosotros nos importa CPU, Memoria y Disco. Para saber qué aplicaciones están consumiendo más recursos, haced clic en la columna que queráis, así se ordenará de mayor a menor (o al revés).

Veréis que aplicaciones consumen más. Quizás, hay programas que no utilizáis y que consumen varios MB de memoria RAM o demasiada CPU.

Salvo que estéis jugando o trabajando con un programa, la CPU no debería estar a más de 15% de rendimiento. No os volváis locos cuando veáis el “Proceso inactivo del sistema” al 99% de la CPU porque no es un proceso real. Es un proceso ficticio que no consume recursos.

Actualizaciones automáticas de Windows 10

En el caso de que tengamos Windows 10 instalado y nuestro equipo no sea muy potente, seguramente vamos a experimentar una ralentización fuerte cuando se dé este hecho. A menudo, Windows se descarga automáticamente actualizaciones, lo que hace que se utilice mucho el disco duro o memoria RAM.

Esto provoca que cueste abrir ciertas aplicaciones, más tiempos de carga, etc. Podemos desactivarlas deshabilitando el servicio Windows Update, aunque no es garantía de ello porque muchas veces tendremos que acudir a otros métodos para ello.

¿Os ha gustado esta pequeña guía? ¿A alguien le ha servido?

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